Informe personalizado · Carta Natal Premium
Hola querido, queridísimo Rubén (Plutón verbenero): desde nuestro encuentro por videollamada y una vez recibidos y leídos concienzudamente los documentos que me enviaste, he de decirte que aún no he salido del estado de shock en el que me has dejado. Empezando por la carta natal y terminando por esa maravilla de Ikigai. Francamente no tengo palabras para expresarte mi agradecimiento, aunque he de reconocer que no salgo de un bloqueo que no sé muy bien cómo interpretar. Llevo varios días para escribirte y espero no importunarte por ello. Tan solo quería que supieras el gran trabajo que realizas y, en mi caso concreto, la repercusión que ha tenido en mí. Realmente no sé qué me deparará todo esto pero lo que sí tengo claro es que ya no hay vuelta atrás (aunque no sé cómo ni de qué manera arrancar). Estuve «bicheando» los dos enlaces que me mandaste y la realidad es que me veo «fuera de lugar» en ambos: el primero para emprendedores porque no lo soy y el segundo de tu mentora o maestra porque todos los que estáis allí sois profesionales avezados y con amplia experiencia y yo no sé qué podría aportar, más bien nada. En fin… lo dicho: mil gracias por todo, tu tiempo, trabajo, humanidad, implicación y saber hacer.
Sinceramente espero poder encontrar la manera de acompañar, contener, comunicar, escuchar y conectar con el «otro» y poderlo llegar a monetizar sin perder la perspectiva de la profundidad de mi alma.
Concluyo de nuevo agradeciéndote tu esfuerzo y la nobleza de tu carta.
PD: prometo, si logro salir de este bloqueo que me embarga, mantenerte al corriente de lo que la vida y el universo tengan pensado o preparado para mí.
Un gran abrazo sentido y «con sentido».